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Teletrabajo y colaboración externa: claves de ciberseguridad para un modelo laboral distribuido

 

Por Juanjo Pérez Mostajo, Líder de Cybersecurity en Var Group Iberia

El auge del teletrabajo y de los modelos de colaboración con terceros ha transformado la forma en la que operan las organizaciones. Esta evolución ha aportado agilidad, eficiencia y acceso a talento, pero también ha generado un efecto colateral claro: un aumento significativo de la exposición a ciberataques.

La razón principal es la expansión de la superficie de ataque. Hoy los accesos ya no se concentran en un perímetro corporativo bien definido, sino que se distribuyen entre dispositivos personales, redes domésticas poco protegidas y múltiples servicios cloud interconectados. A ello se suman credenciales reutilizadas, configuraciones desiguales y una menor capacidad de monitorización fuera del entorno tradicional. Para un atacante, este escenario descentralizado es especialmente atractivo.

Ante esta realidad, la clave no está en renunciar a la flexibilidad, sino en replantear los controles de seguridad. A corto y medio plazo, las organizaciones deben priorizar el refuerzo del acceso remoto: autenticación multifactor, gestión avanzada de identidades y adopción de modelos de confianza cero. Es igualmente crítico asegurar que todos los dispositivos que acceden a los sistemas cumplan unos estándares mínimos de seguridad, independientemente de si son corporativos o personales.

La colaboración externa exige además reglas claras: segmentación de accesos, cifrado extremo a extremo y criterios de seguridad homogéneos con terceros. Todo ello debe apoyarse en una monitorización capaz de detectar comportamientos anómalos más allá del perímetro clásico y en programas continuos de concienciación, porque el factor humano sigue siendo uno de los principales vectores de riesgo.

El trabajo distribuido ha llegado para quedarse. La diferencia entre una organización resiliente y otra vulnerable está en integrar la seguridad como parte del diseño del modelo operativo, no como una capa añadida a posteriori.